Archivo mensual: julio 2010

Los disidentes cubanos no son víctimas del síndrome de Estocolmo

La denominada “Posición Común” de la Unión Europea sobre Cuba ha sido un instrumento de recordatorio permanente de la dictadura de Fidel Castro y un factor de presión a favor de la democracia y libertad para el pueblo cubano. Aprobada en 1996 por iniciativa de José Mª Aznar, aboga por el respeto a lo derechos humanos y la apertura de un diálogo político que inicie un proceso de transición a la democracia en Cuba.
Durente la década de los noventa la actitud de Fidél Castro fue por el contrario incrementar la represión política, actuando en la dirección exactamente opuesta a la que se encaminaron las dictaduras del Este de Europa durante esos mismos años. El endurecimiento tuvo un punto álgido en el año 2003 con la detención y encarcelamiento de los miembros de la oposición vínculados al conocido como “Grupo de los 75”, que fueron condenados de hasta penas de 25 años.

Así las cosas todos los intentos de Zapatero y Moratinos de cambiar la Posición Común Europea, la última bajo la Presidencia Checa hace poco más de un año, han acabado en el fracaso por la simple razón de que no había ningún avance en materia de derechos humanos sino todo lo contrario.

La muerte de Orlando Zapata, la huelga de hambre de Guillermo Fariñas, las denuncias de la Comisión de Derechos Humanos presidida por Elizardo Sánchez y la incombustible voluntad de las Damas de Blanco denunciando, dentro y fuera de la Isla, la represión política y las condiciones de vida de los presos, junto a la mediación de la Iglesia, han contribuido de manera decisiva a la liberación de los disidentes recien llegados a España.

Los disidentes cubanos inmediatamene después de su excarcelación agradecieron tanto a la Iglesia como al Gobierno español sus gestiones, pero no han olvidado en ningún momento que su objetivo, ahora como antes, es la liberación de todos los presos políticos, y la libertad y democracia para el pueblo de Cuba. Con ese objetivo nítido, sin ambages y determinado, han declarado que la Unión Europea debe mantener la misma posición sobre Cuba porque es la forma más eficaz de seguir presionando por la liberación de todos los presos.

Zapatero y Moratinos continúan empecinadamente promoviendo un cambio inmediato, sin demora alguna, de la posición de la Unión Europea a pesar del consejo de unos disidentes que conocen mejor que nadie la situación en Cuba y que han sabido distinguir claramente entre el agradecimiento a todos los que han contribido a que salgan de la cárcel y la dura realidad de la dictadura cubana. Es decir, unas personas que en ningún momento han sido víctimas del síndrome de Estocolmo

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La Presidencia Española de la Unión Europea víctima de un grave lastre

El objetivo de las Presidencias rotatorias de la Unión Europea es, en esencia, impulsar el proyecto común europeo. Cada país que ostente la Presidencia, enfatizará más o menos unos determinados objetivos, pero hay unas líneas maestras de actuación que van pasando de una Presidencia  a otra. Es, sin embargo, frecuente que surjan situaciones  inesperadas o que, otras conocidas, tengan un desarrollo más rápido del previsto. Y es precisamente ahí donde se pone a prueba en toda su intensidad la capacidad de liderazgo, la credibilidad y la confianza del  político al que toca presidir de la Unión Europea.

 

En el sentido anterior Tony Blair, Angela Merkel o Sarkozy son ejemplos claros de una imagen positiva  en el momento en el que sus países asumen la Presidencia. Pero el Presidente del Gobierno de España llegó  con una imagen muy distinta, lastrado por la falta de credibilidad  y de confianza, por una gestión que estaba convirtiendo a España en el país europeo más castigado por el paro, con uno de los mayores déficits públicos,  y con un deterioro general muy severo de los indicadores económicos. Pero siendo esa situación un mal aval, lo peor era la actitud negacionista de Zapatero ante la gravedad de la crisis y la consecuente incapacidad para afrontar el problema con la determinación necesaria. Todos (dentro y fuera de España) lo advertían pero él sistemáticamente lo ignoraba. Con ese bagaje  comienza la Presidencia Española de la Unión Europea. No era difícil pronosticar cual podía ser el balance final cuando, quien iba a estar al frente, había comprado todos los boletos  para que sus socios terminaran dándole un buen tirón de orejas y le impusieran cumplir unos deberes en su país, que por sí mismo era incapaz de asumir.

Hoy Zapatero ha intervenido en el Parlamento Europeo para hacer balance de la Presidencia Española. En el debate posterior  un diputado británico decía ” España es un gran país, pero la Presidencia española ha decepcionado a todos, también en España”. Al final lo que ha ocurrido es que ha pesado la imagen de Zapatero como político nacional. Un político cuya gestión, no solamente ha sido negativa para su país, sino que además ha contribuido significativamente a empeorar la situación de la Unión Europea. Por esta razón su papel ha sido marginal en los temas más importantes de este periodo como el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.  Como señalaba otro diputado, en este caso español, ” lo que ha ocurrido es que Zapatero era parte del problema”.

Desgraciadamente la Presidencia Española de la UE ha tenido en la imagen de Zapatero un lastre grave por falta de credibilidad y confianza, y no un impulso. Esa Presidencia finalmente ha concluido, el problema es que  Rodríguez  Zapatero  continúa siendo el mismo lastre para otra Presidencia: la del  Gobierno de España.

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