Archivo mensual: diciembre 2010

Cancún visto desde Copenhagen.

El resultado de la Cumbre sobre cambio climático celebrada en Cancún se puede valorar desde distintos ángulos. En mi opinión, una óptica interesante es hacerlo desde Copenhagen, es decir, desde la cumbre predecesora. Entre ambas hay un factor diferencial fundamental, un factor que en Copenhagen actuó de manera negativa y que en Cancún ha tenido, por el contrario, un efecto positivo. Me refiero a las expectativas que había sobre los resultados.

En Copenhagen, para un  buen número de países, existía en lo esencial, un solo objetivo: conseguir un acuerdo internacional vinculante sobre reducción de emisiones. El acuerdo no se alcanzó y la decepción fue tan alta como la expectativa que había creado.

La Cumbre de Cancún muestra que aquella lección se aprendió, y las expectativas fueron mucho más moderadas. Es cierto que en los resultados de esa Cumbre tampoco hay acuerdos rompedores, pero decisiones como, entre otras,  la creación de un Centro y una Red de tecnología climática para impulsar la cooperación tecnológica son interesantes porque la eficiencia energética es una vía esencial para compatibilizar la reducción de emisiones con la competitividad y  el crecimiento económico.

Durante un año,  hasta la próxima Cumbre que tendrá lugar en Durban (Sudáfrica), hay que ir definiendo cual pudiera ser el nuevo marco internacional que sucederá al Protocolo de Kyoto. Cualquiera que fuera  finalmente ese acuerdo, la experiencia nos indica que la flexibilidad, la eficiencia, la transparencia y la integración de todos los países -pequeños o grandes emisores de CO2- deberán ser pilares esenciales del mismo.

Cancún miró hacia Copenhagen para no cometer los mismos errores y acertó, siguiendo ese ejemplo Durban tiene que mirar hacia la larga trayectoria de Kyoto.

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Huelga de controladores, Gobierno y soluciones para el futuro

 La indignación de la inmensa mayoría de los españoles con los controladores es algo que está fuera de discusión. No hay persona con la que hables que no muestre un tremendo enfado y acuse de irresponsabilidad absoluta a los controladores. 

La opinión y el sentimiento común por lo que ha ocurrido es compartida por todos, pero a partir de ahí la pregunta es: 

 ¿Cuál va a ser el futuro? 

 ¿Nos vamos a encontrar permanentemente en una situación de inestabilidad, de tal manera que los viajes en avión, por razones profesionales o de ocio, van estarán sujetos a un permanente interrogante? 

Es evidente que esto sería insostenible para España, para su economía,  para su credibilidad internacional y para cada uno de nosotros. Por esta razón, hace falta que el Gobierno cambie de manera urgente la forma en la que ha gestionado el fondo del asunto. 

Entre los problemas más inmediatos por resolver, para que el sector tenga estabilidad a medio plazo, se encuentra la formación de nuevos controladores y la convocatoria de nuevas plazas. Todo el mundo tras la indignación inicial se ha preguntado: 

¿Porqué no hay más controladores aéreos? 

¿Quién es el responsable de que no los haya? 

El Gobierno lo tiene que explicar y sobre todo tiene que garantizar que se abren nuevas oportunidades de empleo en esa profesión. 

Desde luego nadie dudará de hasta que punto va a haber demanda de formación como controlador y como de competitiva va a ser la selección de esos futuros profesionales.  

Será bueno para el empleo, será bueno para la navegación aérea, será bueno para nuestra economía y credibilidad internacional, y desde luego será  muy bueno para todos nosotros.

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